Hacernos amigos de la tristeza.
Despertar del sueño,
en la habitación helada
sentir el frío
y temblar de amor.
Un ritmo del destino,
compás del devenir.
Ser amigos de la tristeza.
no verla hace tiempo,
mirarla a los ojos
como a un viejo amigo
y llorar de amor.
Caer secos en el piso
con la garganta amarga
los dientes llenos de polvo,
y levantarse.
Y sonreír.
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